Opinión

Los monagillos del Arzobispo

10 minutos

Publicación: 9 de Octubre de 2017

Autoría: Teusaradio

La causa de todos los problemas del canal del río Arzobispo parece ser la falta de apropiación de este por parte de la comunidad. En esta última entrega, ¿qué ha hecho la comunidad y el distrito por el río?

Río Arzobispo, abajo de la avenida Caracas. Foto: Teusaradio

El Arzobispo nunca ha sido el Támesis, el Sena o el Río de la Plata. No ha sido una ruta para el comercio, un gran atractivo turístico o referente de la ciudad. Tal vez por esto no ha ocupado un lugar relevante en la vida de los bogotanos. Sin embargo, existen muchas personas, colectivos e iniciativas que han trabajado para el río, convencidos que no se trata solamente de un separador vial.

En la primera entrega de este reportaje se pudo conocer la percepción de la ciudadanía y, según sus testimonios, las basuras, los roedores y habitantes de calle son los principales impedimentos para apropiarse del río. Sin embargo al contrastar estas ideas con quienes han trabajado en la recuperación del Arzobispo los problemas son distintos.

Limpieza del canal del río durante la jornada 'Todos por el Arzobispo'. Foto: Cortesía Comité del Río Arzobispo.

El Comité del Río Arzobispo se define así mismo, en su página web, como “un equipo conformado por ciudadanos vecinos y residentes de los barrios La Magdalena, Santa Teresita, La Soledad, Belalcazar, Alfonso López, Palermo y Galerías, de la zona de ronda del canal del Río Arzobispo y su entorno que, desde 2006, ha venido adelantando acciones para la mejora de las condiciones urbanísticas, paisajísticas, ambientales y de calidad de vida del sector de influencia de este recurso”.

Juan Melgarejo, quien lidera este comité, cuenta que “el problema es siempre el mismo. A nadie se le había ocurrido que había que hacer arreglos y teníamos la idea que queríamos hacer la recuperación del río que debería partir de una mejora del calidad del recurso hídrico, porque estaba llegándole toda el agua servida* de varios barrios”.

Para solucionar esto han emprendido varias acciones, como la veeduría a algunas obras que se han realizado para la recuperación del río, como la plazoleta que se construyó en la carrera 24 con calle 45 o a los puentes peatonales de las carreras 20, 26 y 28. A su vez realizaron El Festival del Río, “que se llevó a cabo en el 2009 durante tres días, para mostrar la situación en la que estaba el río y terminó con un concierto a la orilla del río, un poquito arriba del Parkway, en el que unas 600, 700 personas se reunieron para hacerle un homenaje al río”, cuenta Melgarejo. Otra ha sido la navegación del río en kayak, que busca que las personas se den cuenta que “ni se come la gente, que es una cosa que a veces se piensa, que el río es una cosa terrible, y por otro lado para que se den cuenta que el río sigue siendo río” enfatiza Melgarejo.

El Comité ha buscado trabajar conjuntamente con el distrito, pero Melgarejo expone que “no digo que las entidades no hagan su trabajo, pero en este lugar específico hemos pedido, uno, que hagan la limpieza más seguido, porque hacerla cada dos tres meses no soluciona el problema. Segundo, encontremos una solución que permita que no haya basura en el río, estamos en esa jugada”.

Habitación en el canal del río Arzobispo. Foto: Teusaradio.

En otra orilla, del río si se quiere, Camila Manzanares, edil por la Alianza Verde de la localidad de Teusaquillo, resalta que si bien han surgido una gran cantidad de iniciativas y nuevas dinámicas para cambiar la cara del Arzobispo, no se han tocado los problemas de fondo. “Hemos hecho muchas cosas: salir y limpiar, hacer campañas de sensibilización… pero tiene que ser de otra manera. Tienen que aplicarse unas políticas distintas, por ejemplo, algunas de la Bogotá humana, que sí buscaban la recuperación del recurso hídrico, de ordenar el territorio en función del recurso; eso es importante este tipo de políticas”.

Para Manzanares, las cuestiones fundamentales se encuentran en las políticas de organización entorno a los cuerpos de agua y en la apropiación de la ciudadanía, así como la concepción de los recursos hídricos. “Hay un desencanto, porque todavía pensamos que la responsabilidad es justamente de Aguas Bogotá, el Jardín Botánico y, como pagamos impuestos y votamos, ya la tarea está hecha. Justamente esta es la importancia del empoderamiento ciudadano y la apropiación del territorio, pero que es falta de conciencia y amor por él planeta”.

Desde la institucionalidad, se han tomado algunas medidas, como el contrato para la limpieza del canal que realizan esta actividad con cierta regularidad. Sin embargo, al poco tiempo se encuentra nuevamente lleno de residuos, pero nadie se apersona de esto. Manzanares cuenta, además, que no tiene conocimiento de ningún plan o acción generada desde la alcaldía local.

 No obstante, Manzanares también reconoce que existen ciertas resistencias que no permiten a la ciudadanía acercarse al río y que son pequeñas muestras de los problemas estructurales de la ciudad: la seguridad, personas en habitabilidad de calle y la contaminación.

Basuras en la ribera del Río Arzobispo. Foto: Teusaradio.

¿El río de la basura?

La ciudadanía ha sido enfática en que el río está lleno de basura, pero Melgarejo no está de acuerdo con la opinión de algunos miembros de la comunidad, pues cree que es más falta de apropiación de estos con el río y no un problema de habitantes de calle. Pues, según dice, siempre han habido basuras en el canal y resalta el hecho que “en las tres administraciones anteriores no había indigentes, no había personas habitantes de calle en el Arzobispo, era una cosa mínima y la basura estaba”, sin echarle la culpa a la actual administración, aclara Melgarejo.

Así mismo, no cree que el río sea un lugar inseguro, puesto que una cosa es la inseguridad y otra la percepción de inseguridad. “Yo vivo en el río ya más de 25 años y yo no he visto ninguna de las cosas que me dicen que pasan. He hecho más de 150 recorridos y no he visto ninguna de las cosas que dicen” puntualiza.

Para muchas ciudades sus ríos son emblemáticos, parte de su identidad y admirados por propios y el sueño de visitantes. Candados en el Sena, el Támesis de Monet, Turner y tantos pintores; los Mississipis de Tom Sawyer. Todos bellos, caudalosos, míticos y vitales para sus ciudades. ¿Nuestros ríos?

Será que somos montañeros: preferimos enorgullecernos de Monserrate y dejamos naufragar santos y arzobispos en caños. Después de muchos millones de pesos destinados para la recuperación del río Bogotá, ¿cómo pretendemos disfrutar de sus aguas cuando ni siquiera tenemos limpio al Arzobispo?


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